Crítica: Monuments To An Elegy – The Smashing Pumpkins

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El tiempo corre y las personas cambian. También lo hace el negocio de la música y el gusto general de las audiencias. La última apuesta de Billy Corgan al comando de The Smashing Pumpkins intenta recuperar la atención del público y los medios de comunicación hacia una banda que alcanzó su pico creativo y comercial en 1995 con Mellon Collie and the Infinite Sadness.

Lo primero que llama la atención de Monuments To An Elegy es la inmediatez de las canciones. Cada corte posee la forma de un single potencial en donde la premisa es llegar al coro lo antes posible y hacer del mismo el centro de la composición. En esa onda está el primer sencillo, Being Beig, o Monuments. Este cambio, según palabras del propio Corgan, tiene su origen en el giro que ha dado el negocio de la música en el último lustro. En tiempos en los que selfies y updates de facebook nos obligan a competir por la atención de la gente, la apuesta de Billy busca adaptarse a esta realidad al ofrecernos temas cortos y plagados de hooks –claro, al estilo Pumpkins-.

Las canciones funcionan en el sentido de que son pegajosas a la primera escucha y porque mantienen la impronta guitarrera Smashing de siempre –Tiberius, One and All, Monuments, Anti-Hero-. Sin embargo, siento una pérdida palpable en la dinámica de los temas. Está claro que parte importante del sonido original del grupo residía tanto en la voz y guitarras de Corgan como en el feel y groove de Jimmy Chamberlain –baterista original-. En Teargarden by the Kaleidyscope y Oceania su reemplazo fue el joven y talentoso Mike Byrne -quien mantuvo el drive desde la silla de percusión- pero en Monuments To An… se ha perdido el feel jazzeado y creativo de los tambores. Tommy Lee (Mötley Crüe) es un excelente baterista pero su estilo –directo y agresivo- no le da el vuelo necesario a las guitarras y, en cierto modo, aplana las canciones. ¿Quién hubiera predicho en 1993 que el baterista de Girls, Girls, Girls tocaría con el creador de Siamese Dream? Seguro nadie; en todo caso, el mejor momento de esta sorprendente colaboración se da en Drums + Fife.

Queda claro que por estos tiempos Billy Corgan se está esforzando por recuperar el appeal de masas que ostentara hace más de una década. De la formación original del grupo hace años que solo queda él. Los tiempos cambian y las personas también.

 

La Última Vez: Kurt Cobain

COBAIN GRANDE

Photographs ©Jesse Frohman

La peor pesadilla de un fotógrafo es el cambio de planes a último minuto. Abandonado por la última colilla de cigarrillo y atarantado del aburrimiento, el fotógrafo suma los minutos de su larga espera sobre su reloj digital: “Ya van tres horas” piensa. Para cuando el cantante de la banda se digna en aparecer, Jesse Frohman, fotógrafo del diario Sunday Observer, sabe que nada de lo que había planeado el día anterior se hará realidad. Nada. Le habían prometido una sesión en exteriores de 5 horas con la agrupación más mediática del momento, Nirvana, pero hacia las tres y media de la tarde el manager del grupo le ha informado que ya no queda tiempo y que deberá hacer los retratos en el sótano del hotel neoyorkino “Omni”, centro de operaciones temporal de los reyes del mal llamado Grunge rock.

“¿Tienes un balde a la mano?” pregunta un desorientado Kurt. El artista visual asiente y le pregunta para qué lo quiere. “Es que creo que voy a vomitar” le dice el cantante.

Esta semana se cumple el vigésimo aniversario del suicidio de Kurt Cobain (Seattle, 5 de abril – 1994). Artista explosivo, contradictorio y multifacético, uno de los aspectos más documentados de su vida fue su relación amor-odio con los medios de comunicación. Hombre de portada en casi todas las revistas musicales especializadas de la época, la imagen que solía proyectar ante la cámara era la de un tipo con acentuado desdén, una suerte de desconfianza y apatía hacia el mundo que lo miraba a través del obturador de la máquina fotográfica. Siempre trataba de sacarle la vuelta a lo que se supone debe ser la imagen de una estrella en ascenso sideral; si debía salir guapo pues saldría feo, si debía parecer inteligente saldría tonto o, según la ocasión, sarcástico, ácido o brutal.

El presente registro fotográfico corresponde a la última sesión formal que el compositor concedió a los medios (la sesión con el francés Youri Lenquette fue una colaboración entre amigos y no considero que sea representativa de la relación de Cobain con el mainstream).  Las imágenes de Jesse Frohman, realizadas en el mes de noviembre de 1993, son un documento sobre parte de la personalidad del cerebro de Nirvana, quien por entonces atravesaba la etapa más dura de su adicción a la heroína.

Paco

KURT COBAIN 2

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Kurt Cobain AA

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KURT LAST

 

El Regreso de la Viuda Negra

2013paolakudacki06© Paola Kudacki

Por estos días, Courtney Love afronta juicio en el primer caso declarado de difamación por twitter de la historia. Si bien en el pasado han existido varios casos por calumnias via esta red social ninguno, hasta el caso de Love, había llegado a los tribunales de Los Estados Unidos de Norteamérica. La raíz del juicio se remonta a un tweet de 2010, en el que la cantante insinuó que su abogada, Rhonda Holmes, fue “sobornada” tras negarse a ayudarla en una batalla legal por los bienes de su fallecido ex-marido (Kurt Cobain).

Según los expertos, el caso es monumental ya que de encontrarse culpabilidad se creará un precedente y toda persona podrá ser encontrada responsable de este tipo de acción (twittear calumnias) bajo la figura legal de difamación.

Pero, ¿es sólo por este tipo de acciones que debemos relacionar a Love? Acá algunas razones que nos recuerdan por qué se hizo conocida y por qué deberíamos prestarle atención:

Pretty On The Inside – Pretty On The Inside (1991)
En el último track de la ópera prima de Hole, Courtney escupe: ” Slut-Kiss girls won’t you promise her smack, Is she pretty on the inside? Is she pretty from the back?” Una canción directa, confrontacional y feroz en la que se cuestiona el valor de la belleza femenina concebida por el hombre y la sociedad mayoritaria.

Influenciada por el noise (Sonic Youth), punk, hardcore y heavy metal (Black Sabbath) la primera placa de la banda resume historias sobre la descomposición en la relación familiar, la paranoia y la certeza de que el tiempo pasa más rápido cuando todo se viene abajo.

Miss World – Live Through This (1994)
Acá encontramos los primeros cambios importantes: Aparecen las melodías y los medios tiempos. Tanto en el registro vocal de Love como en las guitarras de Eric Erlandson se abre el espacio a los puentes y a coros más elaborados sin dejar de lado la actitud y urgencia de las canciones.”I’m miss world, somebody kill me, Kill me pills, no one cares my friends, My friends” predica el segundo track.

Tras escuchar los dos primeros discos del combo queda claro que, efectivamente, el punk volvió a la vida en Seattle.

Celebrity Skin – Celebrity Skin (1998)
Los paisajes sombríos y el ostracismo social pierde vigencia en varios pasajes de Celebrity Skin que sonoramente es una bocanada de hard rock fresco, melódico y optimista. En términos de producción de sonido es, definitivamente, el mejor disco de la banda formada en Los Angeles y marca su salto del punk al power pop. Sí, es accesible para todos (a.k.a radiable) pero también emocionante y de buen gusto.

La letra del primer single posee sarcasmo pero a la vez resume la, por entonces, glamorosa vida de Love: “You better watch out/What you wish for/ It better be worth it/ So much to die for. Hey, so glad you could make it/Yeah, now you really made it/Hey, there’s only us left now.”