La Bóveda: Richie Sambora

La relación Jon Bon Jovi – Richie Sambora forma parte de la gran saga de historias de conflicto que surgen al interior de un combo de rock.  Mick Jagger-Keith Richards, Axl Rose-Slash, Dave Lee Roth-Eddie Van Halen  o Chris-Rich Robinson son algunos de los otros casos que ponen en evidencia la siempre tirante relación entre el frontman y el guitar hero.

En la actualidad, Sambora ya no forma parte de Bon Jovi –partió del grupo hace más de 2 años- y tal parece que se encuentra abocado en la producción de su enésimo lanzamiento como solista. Esta entrevista, extraída de las páginas de la fenecida revista norteamericana Hit Parader, recoge un momento muy particular en la vida de Richie hace 24 años. Por aquella época, el guitarrista promocionaba su primer álbum en solitario tras su primer alejamiento de la famosa banda de New Jersey. ¿Coincidencias con tiempos actuales? Juzguen por ustedes mismos.

Origen del artículo: HIT PARADER – Autor: Rickie Simms – Fecha de publicación: Enero 1992 – Traducción: Paco Chuquiure

Cuando Richie Sambora era pequeño jamás hubiera imaginado que alcanzaría la cima del mundo del rock antes de cumplir los 30 años. Pero a pesar de toda la fama y fortuna acumulada como miembro de Bon Jovi, este maestro de las seis cuerdas ha logrado, recientemente, cumplir su sueño de infancia con el lanzamiento de su ópera prima en plan solista, Stranger In This Town.

“Componer este disco ha significado hacer realidad mis sueños de infancia”, dice Sambora. “Estoy seguro que allá afuera hay muchos chicos que escuchan álbums –tal vez alguno de Bon Jovi- y que se imaginan la experiencia de tocar junto a esos músicos. Bueno, yo también tuve esos sueños. Solía escuchar la grandiosa guitarra de Clapton en Cream y soñaba tocar como él. Parecía una ilusión muy lejana en aquella época, pero ocurre que hace unos pocos años atrás ambos nos conocimos en el International Rock Awards y traté de mantenerme en contacto con él. Cuando decidí grabar Stranger In This Town le escribí una carta e, incluso, tuve el coraje de rogarle para que toque en el disco. Sinceramente, no pensé que aceptaría, pero lo hizo. ¡Y lo hizo gratis! Observar a Eric Clapton tocar un solo de guitarra desde la cabina de grabación ha sido una de las experiencias más increíbles de mi vida. Me sentí otra vez como un niño”.

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Todavía queda mucho de ese niño en Sambora. Basta mencionar la palabra rock n roll para que sus ojos oscuros se enciendan como los de un infante en Navidad.

“Siempre he sido un fanático del rock n roll, especialmente de los grandes guitarristas del rock”, dice el músico. “Cuando era joven escuchaba esos grandes discos una y otra vez, sólo para devorarlos en cada pequeño aspecto. ¡Escuchaba a un tipo como Johnny Winter y quedaba perplejo! Luego ponía Hendrix y me asombraba. Me pregunto si la música de hoy en día tiene el mismo efecto, el mismo poder.  Espero que sea así. Me gustaría pensar que hay un chico de 10 años por ahí experimentando esa misma sensación al escuchar Stranger In This Town”.

Si bien no lo admite, Mr. Sambo sabe que tendrá que recorrer un largo camino con Stranger In This Town. Todo parece indicar que durante estos dos últimos años se han producido fisuras en la relación Jon (Bon Jovi) – Richie. En la actualidad, la pareja está en una etapa que bien podríamos definir de “alto riesgo”. Hablan pero sólo lo necesario. Aparentemente, la orientación comercial-empresarial de Jon hacia la música y la vida en general ha creado conflictos con las creencias de Richie regidas, más bien, por la  pureza y honestidad del rock n’ roll.

“Hey, cuando las cosas empezaron a ponerse un poco intensas -durante el último tour de Bon Jovi- me puse a pensar en lo que tendría que hacer para pagar la renta”, bromea Sambora. “Estoy comprometido con la realización de otro disco para Bon Jovi, los fans así lo desean. Pero es la banda de Jon y, realmente, no sé qué es lo que está pasando ahora mismo. Tengo mi forma de abordar la música y Jon tiene la suya. Definitivamente, no puedes decir que él esté equivocado, basta observar todo el suceso que ha generado la banda durante los últimos 6 años. Pero no me gustaría ver a la banda atrapada en el estudio, en medio de calendarios y deadlines, para sacar un álbum al mercado de forma apurada. En el pasado hemos trabajado de esa manera y no siempre nos ha dado buenos resultados”.

“Me encantaría que a Stranger In This Town le vaya genial”, agrega, “pero no porque necesite otro trabajo. Este nuevo disco me ha tomado 31 años de inspiración, mi vida entera. Algunas de las canciones poseen 12 años de antigüedad. ¡Las he trabajado, literalmente pulido, todo este tiempo! Necesariamente, no deseo ver el final de Bon Jovi. La banda ha significado mucho para mí durante bastante tiempo. Pero debo admitir que estoy más satisfecho con este disco que con cualquier otra cosa que haya hecho antes en mi vida”.

En el track Mr. Bluesman, Eric Clapton contribuye con el solo de guitarra.

 

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Crítica: War of Kings – Europe

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Escuchar hablar a Joey Tempest durante la campaña de promoción de War of Kings (2015) le devuelve a uno la esperanza en el rock n’ roll. Basta verlo sonreír mientras pregunta a los reporteros cuál ha sido la canción que más les ha gustado, o ser sincero y comentar su gran expectativa por volver a tocar sobre grandes escenarios al lado de sus ídolos, los Scorpions, durante la próxima gira de verano europeo.

La carrera de Europe podría ser dividida en tres etapas; la primera de ellas comprendida por su opera prima, Europe (1983), y Wings of Tomorrow (1984) donde dejaban en claro sus influencias de Heavy Metal Neoclásico; la segunda etapa marcó su ingreso a la FM mundial de la mano del fenómeno Glam Metal con discos como el multimillonario The Final Countdown (1986), Out Of This World (1988) y Prisoners in Paradise (1991); la tercera parte de su historia –la más larga y reciente- empezó con Start From The Dark (2004) y, desde entonces, se les ha visto voltear la página para abocarse por completo al heavy rock y el blues, combinando elementos clásicos con una producción de alta calidad.

War of Kings no es precisamente la continuación de Bag of Bones. Se trata más bien de una entidad musical diferente donde se rinde un abierto homenaje a los cantantes y bandas más ilustres del hard rock de mediados de los 70. La batalla arranca con la canción que da título al disco que, inmediatamente, te hace pensar en el eterno Dio, Black Sabbath y ese discazo que es Heaven and Hell. Pero el primer paseo sonoro te lo da Second Day con sus toques modernos de producción y el primero de varios coros épicos a lo largo del álbum. Punto aparte para el hacha John Norum quien nos demuestra que un solo de guitarra no está reñido con el buen gusto.

Hoy por hoy las raíces blueseras son la marca distintiva del sonido de la agrupación sueca. Por ello se eligió a Dave Cobb (colaborador habitual de la banda californiana Rival Sons) como cerebro desde la silla de producción. El disco está cargado de referencias a otras bandas; especialmente a Deep Purple (Nothing To Ya), Whitesnake (Angels with Broken Hearts) y Rainbow (Rainbow Bridge). Por el lado vocal, Tempest también rinde tributo a dos cantantes: Ronnie James Dio y David Coverdale.

Si lo tuyo son las raíces del rock duro de la época de oro, este disco será un buen bocado.

Paco

 

Sebastião Salgado conoce la MTV

Entre 1980 y 1986 la fiebre del oro alcanzó su máxima expresión contemporánea en las colinas de Serra Pelada -Montaña Pelada-, al noreste de Brasil. Más de 80,000 hombres perforaron a diario esta gran montaña -utilizando para ello solo sus manos o algunos pocos instrumentos rudimentarios- en pos del encuentro con el metal precioso que los sacaría de la pobreza. Este dramático cuadro social fue expuesto mundialmente a través de las fotografías de Sebastião Salgado. En sus imágenes, observamos a decenas de miles de hombres reducidos a hormigas trabajadoras hundidas en el fango, trepando escaleras artesanales de madera, atrapados en un pozo voraz. Un alucinante registro sobre la lucha del hombre por la supervivencia, pero también sobre la lucha del hombre en pos de la riqueza -y en medio de la locura-.

 

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Casi 10 años después, el director Samuel Bayer desarrolló el concepto del video musical de la canción Bullet With Butterfly Wings (The Smashing Pumpkins) alrededor de las fotos de Salgado. El artista visual lo explica de la siguiente manera:

“Bullet with Butterfly Wings fue todo un evento. Fue el primer single de un disco doble de los Smashing Pumpkins. Y bueno, yo había visto las fotografías de Sebastião Salgado sobre el trabajo en las minas de oro de Serra Pelada en Brasil. Definitivamente, fui muy influenciado por sus imágenes. 

Aquella vez pude utilizar un set de lentes desarrollado exclusivamente para mí por Panavision. Una de las razones que explican el por qué las películas antiguas poseen -hasta el día de hoy- cierta belleza visual es la escasa profundidad de campo que otorgaban los lentes. En aquella época, el sistema de construcción de los vidrios al interior de los lentes no era tan exacto como ahora. Por este motivo –deliberadamente primitivo y minimalista- le pedí a la gente de Panavision que desarrollara algunos lentes de este tipo. Utilicé varios lentes para la filmación del video, desafortunadamente todos se destruyeron tiempo después. Eran realmente extraordinarios.”

Crítica: Monuments To An Elegy – The Smashing Pumpkins

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El tiempo corre y las personas cambian. También lo hace el negocio de la música y el gusto general de las audiencias. La última apuesta de Billy Corgan al comando de The Smashing Pumpkins intenta recuperar la atención del público y los medios de comunicación hacia una banda que alcanzó su pico creativo y comercial en 1995 con Mellon Collie and the Infinite Sadness.

Lo primero que llama la atención de Monuments To An Elegy es la inmediatez de las canciones. Cada corte posee la forma de un single potencial en donde la premisa es llegar al coro lo antes posible y hacer del mismo el centro de la composición. En esa onda está el primer sencillo, Being Beig, o Monuments. Este cambio, según palabras del propio Corgan, tiene su origen en el giro que ha dado el negocio de la música en el último lustro. En tiempos en los que selfies y updates de facebook nos obligan a competir por la atención de la gente, la apuesta de Billy busca adaptarse a esta realidad al ofrecernos temas cortos y plagados de hooks –claro, al estilo Pumpkins-.

Las canciones funcionan en el sentido de que son pegajosas a la primera escucha y porque mantienen la impronta guitarrera Smashing de siempre –Tiberius, One and All, Monuments, Anti-Hero-. Sin embargo, siento una pérdida palpable en la dinámica de los temas. Está claro que parte importante del sonido original del grupo residía tanto en la voz y guitarras de Corgan como en el feel y groove de Jimmy Chamberlain –baterista original-. En Teargarden by the Kaleidyscope y Oceania su reemplazo fue el joven y talentoso Mike Byrne -quien mantuvo el drive desde la silla de percusión- pero en Monuments To An… se ha perdido el feel jazzeado y creativo de los tambores. Tommy Lee (Mötley Crüe) es un excelente baterista pero su estilo –directo y agresivo- no le da el vuelo necesario a las guitarras y, en cierto modo, aplana las canciones. ¿Quién hubiera predicho en 1993 que el baterista de Girls, Girls, Girls tocaría con el creador de Siamese Dream? Seguro nadie; en todo caso, el mejor momento de esta sorprendente colaboración se da en Drums + Fife.

Queda claro que por estos tiempos Billy Corgan se está esforzando por recuperar el appeal de masas que ostentara hace más de una década. De la formación original del grupo hace años que solo queda él. Los tiempos cambian y las personas también.

 

Crítica: World on Fire – Slash (featuring Myles Kennedy & The Conspirators)

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Desde su abrupta renuncia a Guns n’ Roses en 1996, Slash editó 4 discos en solitario y otros 2 más con el fenecido quinteto Velvet Revolver. Dieciocho años y cinco vocalistas después – pasaron en fila india Axl Rose, Eric Dover, Rod Jackson, Scott Weiland y Myles Kennedy- llega World on Fire (2014). Ciertamente, muchas cosas cambiaron desde los años de farra y abuso de sustancias de la era Gunner. Slash es ahora un conocedor consumado del negocio de la música; es el jefe de su propia compañía discográfica (Dik Hayd Records), tiene voto en el manejo del dinero de la misma, escoge al productor de los discos, selecciona estudios, elige formas de grabación y es, finalmente, el compositor musical de todas las canciones. Si el rock n’ roll está cimentado en héroes, Slash se ha convertido hace rato en uno de ellos.

World on Fire es una avalancha de riffs gigantes combinados con solos de guitarra marca de la casa; algunos adictivos como el de Automatic Overdrive con su finger picking acelerado que recuerda los picos de Appetite for Destruction, la perfecta simbiosis de técnica y melodía de Shadow Life o el virtuosismo brutal de Beneath The Savage Sun. El axeman concibió las canciones a partir de riffs y melodías que tras ser estructuradas en su forma esencial pasaron por el filtro de la banda The Conspirators, compuesta por Todd Kerns (bajo) y Brent Fitz (batería). El vocalista Myles Kennedy se sumó recién en la parte final del proceso para escribir las letras y aportar los arreglos de las melodías vocales. Justamente ahí está el handicap de World on Fire. Es más un disco de guitarras que un disco de canciones. Cuando lo escuchas varias veces te quedas con el feel del sonido característico de Slash -el cerebro creativo dominante- pero no con las composiciones como entidades musicales. Tal es el caso, por ejemplo, del primer single (World on Fire) que me trae a la mente el tema You are a Lie -primer surco de Apocalyptic Love-, no tanto por su parecido sonoro sino más bien por ser ambas canciones sin mayor brillo u originalidad.

No obstante, el disco tiene buenos momentos y la impresionante voz de 4 octavas de Myles Kennedy hace blend con el hacha de las seis cuerdas en Too Far Gone -pintaba mejor para primer single-, Bent to Fly, Iris of the Storm y Battleground. El disco suma 17 canciones en total y esta extensión también repercute en el resultado a veces dispar entre los surcos. Si eres un amante de las guitarras -ya sea que tengas 12 o 55 años- sal corriendo en busca de este disco; si eres un melómano empedernido en busca de canciones de rock memorables mejor busca en otro lado.

Paco

SAUDADES DE FÚTBOL

El Mundial de Fútbol Brasil 2014 es materia de conversación por diversos motivos: Los deportivos, los sociales y, valgan verdades, los musicales. Sobre esto último, la ceremonia de inauguración generó críticas de todo calibre en las redes sociales. Obviamente, desde esta tribuna no voy a evaluar el tema oficial del evento. Medir comparativamente la calidad musical de tracks como La Copa de la Vida (1998), el Waka Waka (2010) o, ahora, We Are One (Ole Ola), no sólo sería intrascendente sino también altamente cómico. Lo que sí deseo resaltar es la miopía de la FIFA para aprovechar el vasto catálogo musical del país más futbolero del mundo. Tal parece que nombres como los de Rita Lee, Max Cavalera, Os Novos Baianos, Caetano Veloso, Los Hermanos, Os Paralamas Do Successo o Gilberto Gil simplemente no aparecen en la agenda del sexagenario Joseph Blatter.

Felizmente para nosotros, la buena música Brasileña abunda. Estas 4 canciones esconden 4 historias sobre la perfecta comunión entre la música, el fútbol y la sociedad carioca.

Inútil – Ultraje a Rigor (1983)

Inspirada en la eliminación de la selección Brasilera a manos de Italia en el Mundial España 82, Inútil es una crítica hacia todas las cosas que no funcionan bien en la sociedad, entre ellas, la rabia e impotencia que produce ver perder a tu equipo así este juegue el fútbol más hermoso del mundo. “A gente joga bola e não consegue ganar” (la gente juega pelota y no consigue ganar), sentencia una de las estrofas. La canción recupera vigencia cada vez que la verde amarelha es eliminada de una Copa del Mundo.

Extraída del EP Inútil / Mim Quer Tocar, la canción logró vender 30 mil copias a pesar de la censura del gobierno militar de la época.

 

É Uma Partida De Futebol- Skank (1996)

La raíz de É Uma Partida de Futebol (Es un partido de fútbol) tiene su origen en la comunión de dos históricas bandas brasileñas: Nando Reis (ex – Titãs) compuso la letra mientras que Samuel Rosa (Skank) la música. Fanáticos del Sao Paulo F.C. y el Cruzeiro respectivamente, la idea de componer juntos sobre el tema fútbol nació el mismo día que se conocieron, en los estudios del programa Rock y Gol de la cadena MTV.

Track extraído del disco O Samba Poconé (1996) que vendió la friolera de 800 mil copias en sus 2 primeros meses.

 

Independente Futebol Clube – Ultraje a Rigor (1984)

El fútbol como idea de escape temporal a las frustraciones, la insatisfacción y la rabia. Hay una analogía entre el individuo que lucha por la  libertad que la sociedad le prohíbe y la libertad que disfruta el hincha al gritar sus cánticos sobre una tribuna. Roger Moreira, voz de Ultraje, no pensaba en la barra del club de sus amores a la hora de escribir el tema sino más bien en la dictadura militar brasileña. Es un canto anárquico sobre la emancipación personal que, al llegar al coro, recuerda vívidamente el fervor de una barra brava.

La canción forma parte de la ópera prima de Ultraje a Rigor, Nós Vamos Invadir sua Praia (1984).

 

Novos Baianos – Mistério do Planeta (1972)

No existe en todo el Brasil una banda más obsesa con la pelota que los Novos Baianos. La agrupación formada en Salvador (Bahia) dedicó un álbum a la participación del Scratch en el Mundial Alemania 74 (Linguagem do Alunte) y, un año antes, se retrató jugando partido en la portada de su flamante disco Novos Baianos F.C. (Football Club), como para despejar cualquier duda sobre su fanatismo futbolero.

Mistério do Planeta no hace alusión directa al deporte rey pero es el mejor ejemplo del mestizaje musical de la banda liderada por el alma de Moraes Moreira (compositor, cantante) y el virtuosismo del hacha Pepeu Gomes (guitarra eléctrica). La pista está incluida en la trascendental placa Acabou Chorare (1972), considerada por la Revista Rolling Stone como el mejor disco de música brasileña de todos los tiempos.

PACO

*Saudade: Nostalgia.

Videodrama

La medianoche del 1 de Agosto de 1981 será recordada como la fecha en que salió al aire la cadena MTV. Desde entonces, cientos de miles de artistas experimentaron con el medio (video), cada cual con diferente resultado. Los videoclips fallidos también ocupan un lugar importante en nuestra memoria y para reconocer uno de ellos basta percatarse del mal guión, ridículo montaje, utilización de efectos innecesarios o de la pésima actuación de los músicos. Uno de los clichés más utilizados es, sin duda, el cameo del actor hollywoodense. Considerado como recurso barato para generar publicidad y promoción inmediata; no obstante, hay ocasiones en las que esta fórmula se compenetra de manera orgánica con las melodías de una canción y, bajo la dirección del artista visual adecuado, se convierte en una obra de arte que apasiona, perturba, enternece y enamora al espectador.

Estos ejemplos e historias nos recuerdan que un actor puede fungir de mucho más que de un simple modelo y, en verdad, mandarse una buena actuación en un videoclip.

Juliette Lewis – Come to my Window (Melissa Etheridge)

El equipo de producción bajo las órdenes del director Samuel Bayer colocó a Juliette Lewis dentro del set e hizo sonar la canción repetidas veces. La actriz no dispuso de un guión por lo que tuvo que improvisar su incendiaria actuación durante el rodaje del videoclip. Estéticamente, el experto manejo del contraste en blanco y negro más el acertado uso de la técnica de enfoque selectivo aportaron su cuota para convertir a Come To My Window en el más exitoso sencillo del álbum Yes I Am (1993).

Otros trabajos de Samuel Bayer: No Rain (Blind Melon) y Smells Like Teen Spirit (Nirvana).

 

Samantha MortonSheena is a Parasite (The Horrors)

Consultada sobre el desenlace de su personaje al final del video de la banda británica The Horrors, Samantha Morton responde con sinceridad: “Verdaderamente, no lo sé. Creo que tiene algo que ver con pollos muertos. Tendrías que preguntarle a Chris.”

El artista visual Chris Cunningham grabó la toma principal (con Morton) en estudio utilizando una DV CAM. El trabajo de postproducción incluyó composiciones de múltiples capas y transiciones sin fisuras entre las tomas, pero uno de los mayores retos fue lograr la precisa sincronización entre audio y video. Para tal efecto, se tuvieron que usar docenas de tomas. “Para mí es simplemente reaccionar al sonido. El sonido activa mi imaginación” ha dicho el director.

Otros trabajos de Chris Cunningham: All Is Full of Love (Bjork), Frozen (Madonna) y Come to Daddy (Aphex Twin).

 

Robert Downey Jr.I Want Love (Elton John)

En 2001, Robert Downey Jr. acababa de ser despedido de la exitosa serie de televisión Ally McBeal y continuaba su interminable lucha contra la adicción a la cocaína y la heroína. Es por este motivo que a Elton John se le ocurre la idea de convocarlo para protagonizar el eje temático de I Want Love. Downey Jr. recibió permiso de salida por un día del centro de rehabilitación donde se encontraba internado para asistir a la grabación.

Grabado en los ambientes de la mansión Doheny en Beverly Hills – California por la directora británica Sam Taylor-Wood, el video consiste en un plano secuencia. Se realizaron 16 tomas durante el rodaje y, finalmente, se escogió la última para promocionar el sencillo.

Otros trabajos de Sam Taylor-Wood: Nowhere Boy (2009).

 

Scarlett JohanssonWhen the Deal Goes Down (Bob Dylan)

Scarlett Johansson inunda las imágenes, cautiva con espontaneidad y, de paso, nos lleva en un recorrido por una Norteamérica que no existe más. Dylan no aparece físicamente pero su presencia es tan patente como la de la actriz: Casi todo el video retrata la vida adolescente y familiar en el estado de Minnesota, cuna del cantante, durante la segunda mitad de la década de 1950. Además, se hace referencia a discos de Buddy Holly, Hank Williams y hasta se muestra la portada del libro Bound for Glory.

El realizador norteamericano Bennett Miller filmó el trabajo con una cámara 8mm y utilizó un plano subjetivo (¿la mirada de Bob?) como eje para la narración de las imágenes.

Otros trabajos de B. Miller: Capote (2005), Moneyball (2011).

Recomendada: 20 Feet From Stardom

La cacería del éxito por el éxito es el enlatado de moda que nos vende la TV bajo el formato de realities de canto intragables donde, por lo general, se premia la popularidad antes que la calidad musical. Por eso es tan importante ver películas como 20 Feet From Stardom (USA – 2013), documental que relata el largo, complejo y, muchas veces, doloroso camino espiritual que debe recorrer una cantante en busca del reconocimiento público de su talento.

Recientemente ganadora del Globo de Oro y el Oscar 2014, la premisa argumental del filme es por demás atractiva: 6 coristas norteamericanas nacidas en la cuna del Gospel y el Soul luchan por abrirse paso en la industria como cantantes solista sin lograr mayor éxito; no obstante, la vida y el azar las convierten en pieza clave para la innovación del rock británico de la década de 1970. Escuchar cantar por vez primera a verdaderos íconos anónimos de la música popular como Darlene Love, Merry Clayton o Lisa Fischer es tan impresionante como revisitar algunas de las canciones que ellas (con sus voces) ayudaron a convertir en jemas imprescindibles para cualquier adicto a los estribillos. La cinta, dirigida por Morgan Neville, también incluye notables imágenes de archivo de conciertos así como entrevistas a músicos (Mick Jagger, Stevie Wonder, Bruce Springsteen) que dan su opinión personal sobre los avatares en la carrera de las coristas y el rol que cumplen en la creación canciones legendarias.

Momento Cumbre: Las interpretaciones en vivo de Young Americans (David Bowie), Space Captain (Joe Cocker), Slippery People (The Talking Heads) y Hounds of Winter (Sting).

Paco

Nunca Morirás

MONKEYS

Durante la premiación de los Brit Awards 2014, Arctic Monkeys hicieron una cerrada defensa del rock.

¿Está muerto el rock n’ roll? Si no lo está pues se encuentra hibernando en algún lugar del planeta. Hoy en día hay más bandas que nunca antes y, sin embargo, la posibilidad de que alguna de ellas ingrese con éxito al vientre de la industria discográfica es casi inexistente. En pleno apogeo de facebook, soundcloud, myspace y youtube, el rock ha perdido una enorme porción de popularidad entre el gran público y las dos industrias más poderosas del orbe nos lo han restregado en el rostro durante los últimos días.

Desde la versión televisada de los premios Grammy 2014 se esforzaron al máximo por tratar de convencernos de que allá todavía “adoran” al rock (un LL Cool J al terno lo mencionó textualmente al despedir la transmisión), pero lo cierto es que el género no se llevó ni un solo premio importante en toda la noche y apenas tuvo a los Imagine Dragons, nominados por un single que enorgullecería a Katy Perry, como los solitarios embajadores de la nueva hornada rockera. Lo único que alcanzamos a ver por la caja boba fue como la dupla Macca-Grohl (Cut Me Some Slack) le ganó la pulseada a Jagger-Richards (Doom and Gloom), Black Sabbath (God Is Dead?) y a los propios Dragons (Radioactive) en la categoría “Mejor Canción de Rock”.

La colaboración de Lindsey Buckingham (Fleetwood Mac) junto a Nine Inch Nails y Queens of the Stone Age fue espectacular pero la academia cometió la estupidez de cortar la transmisión en medio de la performance para poner en su lugar publicidad de una cadena de hoteles.

Por su lado, los Brit Awards tomaron la ruta inversa y elevaron a los Arctic Monkeys como los grandes ganadores de la gala. De esta manera, la banda indie de Sheffield acaparó las dos estatuillas principales: Mejor Grupo Británico y Album Británico del Año, esta última por su disco AM (2013). Irónicamente, aparte de ellos y del misterioso David Bowie (ganó en la categoría Artista Solista Masculino), no hubo más espacio para otros rockeros. Al acercarse a recibir el último premio de la noche, el líder de los Monkeys, Alex Turner, se zurró las gracias y en su lugar elaboró una observación en plan “rant” sobre la realidad del género que nos heredó Little Richard hace casi 60 años:

Ése rock n’ roll, no?  Ése rock n roll simplemente se niega a desaparecer. Cada cierto tiempo entra en estado de hibernación y termina hundido en el pantano, pero siempre está ahí, esperando su oportunidad a la vuelta de la esquina para abrirse paso en medio del lodo y destruir todo a su paso. Ése rock n roll. A veces parece que va a desaparecer, pero la verdad es que nunca morirá y no hay nada que puedas hacer al respecto.”

Amén.

El discurso de cierre de la noche.

Descarga: Phil Lewis (L.A. Guns)

La Noche de Barranco – Lima 06.02.14

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“No estaba pensado que todo durase esos 8 años, como mucho se esperaba un año y medio. Se esperaba un único album memorable y que alguno de nosotros muriese en un accidente de coche, una sobredosis o algo así. L.A. Guns duró mucho más de lo que esperábamos”. Phil Lewis, Rock ‘n’ Roll Popular 1 – Septiembre 1998

Pero veinticinco años después de haber logrado su mayor éxito comercial gracias a la balada “The Ballad of Jayne”, Phil Lewis continúa izando la bandera de las otrora pistolas de Los Ángeles. En años recientes, Lima se ha vuelto paradero habitual para las bandas de hard rock americano de la década de los ochenta. Grupos como Quiet Riot, Skid Row, Mr. Big o Faster Pussycat, entre muchos otros, se pasean por las discotecas y c.c.* nuestra ciudad tal y como lo hacían en sus épocas de gloria al interior de los clubs de la avenida Sunset Strip. Tampoco es extraño toparse con ex-frontmen, ahora en plan solitario, como Jack Russell (Great White), Ted Poley (Danger Danger) o Mike Tramp (White Lion).

El cantante nacido en Londres (Inglaterra) no se anduvo con rodeos y de un plomazo desplegó una colección de canciones por las que cualquier banda sleazy de su época hubiera vendido su alma: Fábulas prototípicas sobre sexo, borracheras y tatuajes. Así se sucedían Sex Action, Never Enough, I Want to Be Your Man y No Mercy. Siendo sincero, si por algo ha de pasar L.A. Guns a la historia del hard angelino será por dos motivos: Por su aporte en la incepción de Guns n’ Roses (Tracii Guns fue el lead guitar original del quinteto) y por la cumbre que les significó su segunda placa, el cañero Cocked & Loaded (1989).

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La segunda mitad del concierto nos reservó lo mejor del talento vocal de Lewis quien lució versátil y original en Over the Edge (de lejos el mejor tema de la noche), la power-pop Beautiful, Araña Negra (cantada íntegramente en castellano) y la popularísima The Ballad of Jayne. Mención aparte para los músicos locales que le acompañaron: Claudio Cabrera (primera guitarra), César Gonzáles (segunda guitarra), Ricardo Zárate (Bajo) y Fred Aching (batería) reeditaron una excelente perfomance (el año pasado lo hicieron al lado de Miljenko Matijevic, ex Steelheart).

*Centro de Convenciones.