Recomendada: Whiplash

Poder, manipulación, melomanía, estrés emocional, violencia y pasión. Este es el universo que nos devela Whiplash (2014), un impactante relato sobre las tribulaciones de un joven estudiante de percusión quien se enfrenta a los miedos y angustias propios de su afiebrada vocación musical. La premisa es sencilla; Andrew Neiman (Miles Teller) es un apasionado baterista que aspira a convertirse en el nuevo Buddy Rich –tal vez, el mejor batero de jazz de todos los tiempos-, pero en su camino antes deberá lidiar con el entorno competitivo de su conservatorio y, sobretodo, con la personalidad del conductor de orquesta Terence Fletcher (JK Simmons), el cual se convertirá en su mentor-torturador durante todo el film.

Si bien la película no utiliza mucho tiempo para explicarnos el mundo personal de los protagonistas –por ejemplo, nunca sabemos qué eventos concretos del pasado o presente han llevado a Fletcher a convertirse en el “monstruo” que nos muestra la historia-, el punto fuerte del film es, definitivamente, el retrato de la relación profesor-alumno o mentor-aprendiz. Lo que vemos es la antítesis del concepto idealizado del profesor de música: Terence Fletcher es rudo, cruel y violento con sus alumnos, tanto física como psicológicamente.

La música es espectacular y no hay que ser un erudito para entender y disfrutar piezas clásicas del jazz –standards- como Whiplash y Caravan. Un detalle importante que le da mayor realismo a las interpretaciones es el hecho de que ambos actores protagonistas poseen instrucción musical: Miles Teller toca batería desde los 15 años –solía sacar canciones de Creed– lo que le permitió realizar el 90% de la tomas de imagen que vemos en la cinta. Por su parte, JK Simmons es hijo de un conductor de orquesta profesional y estuvo a punto de escoger la docencia musical en vez de la actuación.

Película para jazzeros, bateristas, melómanos, para amantes y no amantes de la música.

PACO

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