La Bóveda: Richie Sambora

La relación Jon Bon Jovi – Richie Sambora forma parte de la gran saga de historias de conflicto que surgen al interior de un combo de rock.  Mick Jagger-Keith Richards, Axl Rose-Slash, Dave Lee Roth-Eddie Van Halen  o Chris-Rich Robinson son algunos de los otros casos que ponen en evidencia la siempre tirante relación entre el frontman y el guitar hero.

En la actualidad, Sambora ya no forma parte de Bon Jovi –partió del grupo hace más de 2 años- y tal parece que se encuentra abocado en la producción de su enésimo lanzamiento como solista. Esta entrevista, extraída de las páginas de la fenecida revista norteamericana Hit Parader, recoge un momento muy particular en la vida de Richie hace 24 años. Por aquella época, el guitarrista promocionaba su primer álbum en solitario tras su primer alejamiento de la famosa banda de New Jersey. ¿Coincidencias con tiempos actuales? Juzguen por ustedes mismos.

Origen del artículo: HIT PARADER – Autor: Rickie Simms – Fecha de publicación: Enero 1992 – Traducción: Paco Chuquiure

Cuando Richie Sambora era pequeño jamás hubiera imaginado que alcanzaría la cima del mundo del rock antes de cumplir los 30 años. Pero a pesar de toda la fama y fortuna acumulada como miembro de Bon Jovi, este maestro de las seis cuerdas ha logrado, recientemente, cumplir su sueño de infancia con el lanzamiento de su ópera prima en plan solista, Stranger In This Town.

“Componer este disco ha significado hacer realidad mis sueños de infancia”, dice Sambora. “Estoy seguro que allá afuera hay muchos chicos que escuchan álbums –tal vez alguno de Bon Jovi- y que se imaginan la experiencia de tocar junto a esos músicos. Bueno, yo también tuve esos sueños. Solía escuchar la grandiosa guitarra de Clapton en Cream y soñaba tocar como él. Parecía una ilusión muy lejana en aquella época, pero ocurre que hace unos pocos años atrás ambos nos conocimos en el International Rock Awards y traté de mantenerme en contacto con él. Cuando decidí grabar Stranger In This Town le escribí una carta e, incluso, tuve el coraje de rogarle para que toque en el disco. Sinceramente, no pensé que aceptaría, pero lo hizo. ¡Y lo hizo gratis! Observar a Eric Clapton tocar un solo de guitarra desde la cabina de grabación ha sido una de las experiencias más increíbles de mi vida. Me sentí otra vez como un niño”.

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Todavía queda mucho de ese niño en Sambora. Basta mencionar la palabra rock n roll para que sus ojos oscuros se enciendan como los de un infante en Navidad.

“Siempre he sido un fanático del rock n roll, especialmente de los grandes guitarristas del rock”, dice el músico. “Cuando era joven escuchaba esos grandes discos una y otra vez, sólo para devorarlos en cada pequeño aspecto. ¡Escuchaba a un tipo como Johnny Winter y quedaba perplejo! Luego ponía Hendrix y me asombraba. Me pregunto si la música de hoy en día tiene el mismo efecto, el mismo poder.  Espero que sea así. Me gustaría pensar que hay un chico de 10 años por ahí experimentando esa misma sensación al escuchar Stranger In This Town”.

Si bien no lo admite, Mr. Sambo sabe que tendrá que recorrer un largo camino con Stranger In This Town. Todo parece indicar que durante estos dos últimos años se han producido fisuras en la relación Jon (Bon Jovi) – Richie. En la actualidad, la pareja está en una etapa que bien podríamos definir de “alto riesgo”. Hablan pero sólo lo necesario. Aparentemente, la orientación comercial-empresarial de Jon hacia la música y la vida en general ha creado conflictos con las creencias de Richie regidas, más bien, por la  pureza y honestidad del rock n’ roll.

“Hey, cuando las cosas empezaron a ponerse un poco intensas -durante el último tour de Bon Jovi- me puse a pensar en lo que tendría que hacer para pagar la renta”, bromea Sambora. “Estoy comprometido con la realización de otro disco para Bon Jovi, los fans así lo desean. Pero es la banda de Jon y, realmente, no sé qué es lo que está pasando ahora mismo. Tengo mi forma de abordar la música y Jon tiene la suya. Definitivamente, no puedes decir que él esté equivocado, basta observar todo el suceso que ha generado la banda durante los últimos 6 años. Pero no me gustaría ver a la banda atrapada en el estudio, en medio de calendarios y deadlines, para sacar un álbum al mercado de forma apurada. En el pasado hemos trabajado de esa manera y no siempre nos ha dado buenos resultados”.

“Me encantaría que a Stranger In This Town le vaya genial”, agrega, “pero no porque necesite otro trabajo. Este nuevo disco me ha tomado 31 años de inspiración, mi vida entera. Algunas de las canciones poseen 12 años de antigüedad. ¡Las he trabajado, literalmente pulido, todo este tiempo! Necesariamente, no deseo ver el final de Bon Jovi. La banda ha significado mucho para mí durante bastante tiempo. Pero debo admitir que estoy más satisfecho con este disco que con cualquier otra cosa que haya hecho antes en mi vida”.

En el track Mr. Bluesman, Eric Clapton contribuye con el solo de guitarra.

 

Crítica: War of Kings – Europe

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Escuchar hablar a Joey Tempest durante la campaña de promoción de War of Kings (2015) le devuelve a uno la esperanza en el rock n’ roll. Basta verlo sonreír mientras pregunta a los reporteros cuál ha sido la canción que más les ha gustado, o ser sincero y comentar su gran expectativa por volver a tocar sobre grandes escenarios al lado de sus ídolos, los Scorpions, durante la próxima gira de verano europeo.

La carrera de Europe podría ser dividida en tres etapas; la primera de ellas comprendida por su opera prima, Europe (1983), y Wings of Tomorrow (1984) donde dejaban en claro sus influencias de Heavy Metal Neoclásico; la segunda etapa marcó su ingreso a la FM mundial de la mano del fenómeno Glam Metal con discos como el multimillonario The Final Countdown (1986), Out Of This World (1988) y Prisoners in Paradise (1991); la tercera parte de su historia –la más larga y reciente- empezó con Start From The Dark (2004) y, desde entonces, se les ha visto voltear la página para abocarse por completo al heavy rock y el blues, combinando elementos clásicos con una producción de alta calidad.

War of Kings no es precisamente la continuación de Bag of Bones. Se trata más bien de una entidad musical diferente donde se rinde un abierto homenaje a los cantantes y bandas más ilustres del hard rock de mediados de los 70. La batalla arranca con la canción que da título al disco que, inmediatamente, te hace pensar en el eterno Dio, Black Sabbath y ese discazo que es Heaven and Hell. Pero el primer paseo sonoro te lo da Second Day con sus toques modernos de producción y el primero de varios coros épicos a lo largo del álbum. Punto aparte para el hacha John Norum quien nos demuestra que un solo de guitarra no está reñido con el buen gusto.

Hoy por hoy las raíces blueseras son la marca distintiva del sonido de la agrupación sueca. Por ello se eligió a Dave Cobb (colaborador habitual de la banda californiana Rival Sons) como cerebro desde la silla de producción. El disco está cargado de referencias a otras bandas; especialmente a Deep Purple (Nothing To Ya), Whitesnake (Angels with Broken Hearts) y Rainbow (Rainbow Bridge). Por el lado vocal, Tempest también rinde tributo a dos cantantes: Ronnie James Dio y David Coverdale.

Si lo tuyo son las raíces del rock duro de la época de oro, este disco será un buen bocado.

Paco

 

Efecto de Sonido

El estudio de grabación es una puerta abierta hacia la creatividad, la experimentación y la evolución sonora. Gente como los Beatles, Roxy Music, Pink Floyd, Radiohead y un larguísimo etcétera nos lo recuerdan cada vez que presionamos Play.

Muchas de las historias de grabación incluyen detalles divertidos, recursos de producción impensados, ideas ingeniosas; técnicas utilizadas por músicos, ingenieros y productores que entendían y se divertían con el sonido.

Ganchos para el Cabello

El sonido etéreo de las teclas de piano de You Still Believe in Me se logró gracias a la genial tozudez de Brian Wilson, quien no dudó en experimentar con ganchos de metal y clips en busca del sonido mágico que ansiaba para uno de los cortes de esa obra maestra llamada Pet Sounds.

Tony Asher, co-letrista del disco- recuerda, “ Yo punteaba las cuerdas desde el interior de la caja del piano al mismo tiempo que Brian tocaba las notas. La idea era que ambos tocáramos las notas al mismo tiempo, solo así obteníamos un sonido diferente. Rasgaba las cuerdas con clips para papel y con varios tipos de ganchos para sujetar el cabello”.

 

Azúcar Embolsada

Sweet Emotion popularizó a gran escala el uso del Talk Box guitar pero el quintento de Boston también puso énfasis en técnicas más simples. Las maracas que escuchamos a lo largo del intro y durante buena parte de la canción no son maracas, sino más bien un paquete de azúcar que Steven Tyler sacudió a perfecto compás durante toda la grabación.

 

Tenedores y Cuchillos

El solo hecho de que Judas Priest grabara British Steel en la ex casa de John Lennon –sí, la que aparece en el video de Imagine- es de por sí una cosa de locos. Por aquella época -1979-, la casa le pertenecía a Ringo Starr pero éste la había puesto en alquiler como estudio de grabación. Los Priest acudieron al llamado, se encerraron y no salieron hasta consumar su disco más renombrado, una de las joyas de la corona del Heavy Metal.

Metal Gods supuso la grabación en vivo de varios sonidos poco convencionales para recrear ambientes caóticos y futuristas; tacazos de billar, golpeas a puertas y estufas, latigazos de cuerda de guitarra, etc. Pero ninguno de ellos comparable al zarandeo de la bandeja de cubiertos de la cocina de Ringo. Rob Halford sacudió 12 veces una caja llena de tenedores y cuchillos para darle el toque final al track n2.

 

Micrófono a la Parilla

La grabación del disco Follow The Leader de Korn fue un reto para el productor Toby Wright. “Fue un proyecto experimental complejo desde el punto de vista sonoro”, recuerda Wright. “La banda quería obtener sonidos que no hubieran sido utilizados nunca antes”.

Una forma de conseguir un sonido de guitarra novedoso se logró pegando con cinta un micrófono al interior de una parrilla de carne, además también se colocó un amplificador en miniatura.

PACO

Crítica: World on Fire – Slash (featuring Myles Kennedy & The Conspirators)

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Desde su abrupta renuncia a Guns n’ Roses en 1996, Slash editó 4 discos en solitario y otros 2 más con el fenecido quinteto Velvet Revolver. Dieciocho años y cinco vocalistas después – pasaron en fila india Axl Rose, Eric Dover, Rod Jackson, Scott Weiland y Myles Kennedy- llega World on Fire (2014). Ciertamente, muchas cosas cambiaron desde los años de farra y abuso de sustancias de la era Gunner. Slash es ahora un conocedor consumado del negocio de la música; es el jefe de su propia compañía discográfica (Dik Hayd Records), tiene voto en el manejo del dinero de la misma, escoge al productor de los discos, selecciona estudios, elige formas de grabación y es, finalmente, el compositor musical de todas las canciones. Si el rock n’ roll está cimentado en héroes, Slash se ha convertido hace rato en uno de ellos.

World on Fire es una avalancha de riffs gigantes combinados con solos de guitarra marca de la casa; algunos adictivos como el de Automatic Overdrive con su finger picking acelerado que recuerda los picos de Appetite for Destruction, la perfecta simbiosis de técnica y melodía de Shadow Life o el virtuosismo brutal de Beneath The Savage Sun. El axeman concibió las canciones a partir de riffs y melodías que tras ser estructuradas en su forma esencial pasaron por el filtro de la banda The Conspirators, compuesta por Todd Kerns (bajo) y Brent Fitz (batería). El vocalista Myles Kennedy se sumó recién en la parte final del proceso para escribir las letras y aportar los arreglos de las melodías vocales. Justamente ahí está el handicap de World on Fire. Es más un disco de guitarras que un disco de canciones. Cuando lo escuchas varias veces te quedas con el feel del sonido característico de Slash -el cerebro creativo dominante- pero no con las composiciones como entidades musicales. Tal es el caso, por ejemplo, del primer single (World on Fire) que me trae a la mente el tema You are a Lie -primer surco de Apocalyptic Love-, no tanto por su parecido sonoro sino más bien por ser ambas canciones sin mayor brillo u originalidad.

No obstante, el disco tiene buenos momentos y la impresionante voz de 4 octavas de Myles Kennedy hace blend con el hacha de las seis cuerdas en Too Far Gone -pintaba mejor para primer single-, Bent to Fly, Iris of the Storm y Battleground. El disco suma 17 canciones en total y esta extensión también repercute en el resultado a veces dispar entre los surcos. Si eres un amante de las guitarras -ya sea que tengas 12 o 55 años- sal corriendo en busca de este disco; si eres un melómano empedernido en busca de canciones de rock memorables mejor busca en otro lado.

Paco

Descarga: Phil Lewis (L.A. Guns)

La Noche de Barranco – Lima 06.02.14

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“No estaba pensado que todo durase esos 8 años, como mucho se esperaba un año y medio. Se esperaba un único album memorable y que alguno de nosotros muriese en un accidente de coche, una sobredosis o algo así. L.A. Guns duró mucho más de lo que esperábamos”. Phil Lewis, Rock ‘n’ Roll Popular 1 – Septiembre 1998

Pero veinticinco años después de haber logrado su mayor éxito comercial gracias a la balada “The Ballad of Jayne”, Phil Lewis continúa izando la bandera de las otrora pistolas de Los Ángeles. En años recientes, Lima se ha vuelto paradero habitual para las bandas de hard rock americano de la década de los ochenta. Grupos como Quiet Riot, Skid Row, Mr. Big o Faster Pussycat, entre muchos otros, se pasean por las discotecas y c.c.* nuestra ciudad tal y como lo hacían en sus épocas de gloria al interior de los clubs de la avenida Sunset Strip. Tampoco es extraño toparse con ex-frontmen, ahora en plan solitario, como Jack Russell (Great White), Ted Poley (Danger Danger) o Mike Tramp (White Lion).

El cantante nacido en Londres (Inglaterra) no se anduvo con rodeos y de un plomazo desplegó una colección de canciones por las que cualquier banda sleazy de su época hubiera vendido su alma: Fábulas prototípicas sobre sexo, borracheras y tatuajes. Así se sucedían Sex Action, Never Enough, I Want to Be Your Man y No Mercy. Siendo sincero, si por algo ha de pasar L.A. Guns a la historia del hard angelino será por dos motivos: Por su aporte en la incepción de Guns n’ Roses (Tracii Guns fue el lead guitar original del quinteto) y por la cumbre que les significó su segunda placa, el cañero Cocked & Loaded (1989).

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La segunda mitad del concierto nos reservó lo mejor del talento vocal de Lewis quien lució versátil y original en Over the Edge (de lejos el mejor tema de la noche), la power-pop Beautiful, Araña Negra (cantada íntegramente en castellano) y la popularísima The Ballad of Jayne. Mención aparte para los músicos locales que le acompañaron: Claudio Cabrera (primera guitarra), César Gonzáles (segunda guitarra), Ricardo Zárate (Bajo) y Fred Aching (batería) reeditaron una excelente perfomance (el año pasado lo hicieron al lado de Miljenko Matijevic, ex Steelheart).

*Centro de Convenciones.

 

Crítica / Dead Sara–Dead Sara (2011)

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Los Ángeles ha sido cuna de muchas de las mejores bandas de rock que ha parido la Tierra. Desde The Beach Boys hasta Rage Against The Machine, pasando por The Doors o Red Hot Chili Peppers, la ciudad de la cultura made in Hollywood, la comida chatarra “Denny’s” y las playas doradas de Malibú posee un gen especial que provoca la aparición de músicos notables, figuras atrayentes, excitantes y autodestructivas. La última en esta larga lista parece ser Dead Sara, combo de rock duro integrado por Emily Armstrong (voz y guitarra rítmica), Siouxsie Medley (guitarra y coros), Chris Null (bajo) y Sean Friday (batería). Su debut homónimo (Dead Sara – 2011) es una mezcla de múltiples influencias que se pasean por la sensibilidad blues hasta la agresión hardcore.

El disco arranca con “Whispers & Ashes” pero se trata de un falso comienzo. El track n1 es la versión más mainstream del sonido de la banda Angelina; un tema construído pensando en la promoción radial y las ventas de singles por ITunes. El verdadero inicio del álbum, no obstante, se vislumbra recién en “Weatherman”. Acá la voz de Armstrong nos muestra por primera vez las posibilidades de su rango, jugando con las notas y gritando, porque hasta para gritar hay que saber hacerlo, y es que la banda logra de esta manera su primer gran acierto: La potencia interpretativa.

“Dear Love” marca un alto al frenesí; dulce y cálida en la intro, un arpeggio clásico adorna la atmósfera general antes de desencadenar en un coro épico que logra emocionar y ser creíble. “Timed Blues” recuerda por momentos a “In My Time Of Dying” de Led Zeppelin y no se trata de una simple coincidencia. El dúo Armstrong-Medley se cultivó musicalmente escuchando los zarpazos rockeros de la década del setenta y las exquisitas melodías vocales de los 60.

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Dead Sara: (de izqda. a dcha; Sean Friday, Siouxsie Medley, Emily Armstrong y Chris Null)

Monumental Holiday” escupe palabras y distorsión despuntándose como el tema más heavy del disco, pero es recién con “Test On My Patience” que la banda logra su mejor composición. Volátil, agresiva, melódica, tiene todo lo que necesita una gran canción: un riff adictivo, un buen puente y un coro con hook (gancho) definido. “Was too close to something, that was already bought, Too far from perfect, to spend my life trying” grita Armstrong volviendo a marcar la pauta y es que, desde Axl Rose, no recuerdo haber escuchado cantar a alguien con tanta fiereza y sensibilidad.

Ya lo ha dicho Jimmy Page: “Dentro del marco de una banda todo evoluciona, la forma de tocar, la composición, todo”. De eso se trata el presente de Dead Sara. De madurar. Su mejor aliado es el tiempo. Por ahora, es uno de los secretos mejor guardados de la escena rockera norteamericana. Verémos que pasa en el futuro.

Vagabundos del Oeste I

¿Qué significa ser una banda de rock influyente?

¿Motivar la aparición de una avalancha de grupos que copian tu sonido y tu apariencia? ¿Motivar a cientos de adolescentes a formar bandas de rock poco antes de que ingresen a la Universidad a estudiar derecho o medicina? ¿Imprimir el logo de tu grupo en camisetas de manga corta? ¿Ilustrar la portada de la Rolling Stone gringa o de la New Musical Express británica?

Hubo una vez una banda de Hard Rock que vivió poco o casi nada de lo arriba mencionado y, sin embargo, pudo influir decisivamente en el legado musical de los grupos de rock, hard rock y heavy metal más importantes del mundo. Ésa banda en cuestión nació en Irlanda y se llamó Thin Lizzy (algo asi como “Lizzy, La Flaca”).

Es de mi personal interés escribir y rescatar los aspectos más relevantes sobre esta genial agrupación que, lamentablemente, es todavía desconocida por muchos; por tal motivo, realizaré una serie de posts seriados sobre la vida, obra y excesos del grupo liderado por el bajista y cantante Phil Lynott a lo largo de las semanas y los meses futuros.

En este primer post, les contaré 3 pequeñas historias que se encadenan con el legado e influencia que Thin Lizzy ha ejercido en el rock n roll mundial.

Letras Color Rosa

New York, 1988.- Las cámaras de la cadena MTV celebran la temporada de verano en el popular club The Ritz. Al interior, cientos de jóvenes enfundados en pantalones jean y casacas de cuero asisten embriagados a un nuevo concierto de rock. Cuando el show empieza Guns N Roses se encuentra exactamente a 1 hora de convertirse en la banda de rock n roll más popular de Los Estados Unidos. Durante la interpretación del tema Nightrain, Axl Rose aparece sobre el escenario luciendo un polo cuyo estampado, en letras color rosa, dice Thin Lizzy.

Los Chicos Volvieron Al Barrio

Moscú, 1989.- En las tiendas de música no es fácil encontrar discos de rock, apenas logras encontrar discos de vinilo de 45” de Elvis Presley. Rige el gobierno comunista y Mikhail Gorbachev es el primer ministro del país más poderoso del mundo. No obstante, el Estadio Olímpico Luzhniki ha sido elegido para acoger el primer (y último) Festival de Rock en la historia de La Unión Soviética. En el pináculo del Hard Rock, Bon Jovi, Motley Crue, Ozzy Osbourne, Scorpions, Cinderella y Skid Row tocan ante más de 100,000.00 jóvenes soviéticos en un evento transmitido en directo por la cadena MTV a toda Norteamérica.

Tras el éxito del festival, las bandas participantes graban un álbum compilatorio titulado “Stairway to Heaven, Highway to Hell”. En él, cada grupo graba una canción perteneciente a un músico fallecido por el abuso a las drogas. Bon Jovi, por entonces la banda más grande del mundo, selecciona un tema de Thin Lizzy: The Boys Are Back In Town.

Whiskey y Resaca

New York, 1998.- Agotados creativamente tras la edición de dos discos que resultaron tan exitosos en ventas como polarizantes entre sus fanáticos, James Hetfield y Lars Ulrich intentan recuperar las ganas de tocar rock agresivo y emprenden la grabación de un disco de covers que, de alguna manera, revisitaba su clásico bootleg de 1987, Garage Days Re-Revisited.

“Nunca fuimos tan instintivos y espontáneos al grabar en estudio” fueron las palabras del locuaz Lars Ulrich. Y tenía razón. Garage Inc. rindió tributo a músicos tan distantes entre sí como Nick Cave, Mercyful Fate, The Misfits y Bob Seger, e  incluyó sesiones fotográficas dignas de la mejor boy-band de la época (el grupo se arriesgó a posar con disfraces, teatralizando escenas y mostrando su faceta más humorística).

El segundo single del disco, Whiskey In The Jar, es un tema tradicional de folk irlandés que Thin Lizzy popularizó en los charts Británicos en 1972.

Crítica: Music From Another Dimension – Aerosmith (2012)

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A finales de 2012 Aerosmith finalmente pudo editar material original. ¿Vale la pena seguirles la pista tras este nuevo esfuerzo? Pues yo creo que sí.

Ha pasado poco más de 36 años desde la publicación de “Rocks” (1976), el álbum que le dió a la banda de Boston la categoría de ícono en la historia del hard rock Americano. Los musicólogos y fanáticos más recalcitrantes consideran esta placa junto a “Toys in the Attic” (1975) como lo mejor que pudo componer la pandilla liderada por Steven Tyler y Joe Perry. No sólo eso, para los fans más antiguos, álbums multimillonarios como “Pump” (1989) o “Get A Grip” (1993) son horrendos y, además, representan una traición al sonido original y las raíces blueseras de la agrupación.

No creo que Music From Another Dimension le guste necesariamente a todos los fanáticos antiguos, pero tampoco creo que emocione a los fanáticos de los mega-hits noventeros tipo Amazing – Crying – Crazy. Este album posee un balance entre las diferentes etapas de la agrupación y aparecen composiciones que rastrean su sonido más clásico y setentero, asi como la influencia melódica que patentaron en la década de los 80’s. Todo bajo una producción moderna y limpia a cargo de un viejo amigo de la familia: Jack Douglas. Aparecen pues canciones como “Oh Yeah” o “Out Go The Lights” que nos mandan directo a 1976, pero también baladas como “Tell Me” o “Can’t Stop Loving You” que sacan provecho a melodías pegajosas y grandes coros. Otro punto a resaltar es la acertada presencia de Joe Perry como vocalista principal en dos canciones: “Something” y “Freedom Fighter”. Su voz rasposa y medio apagada les da una atmósfera callejera real y, de paso, nos da un respiro de la chillona voz de Tyler.

Es cierto, hay demasiadas baladas (5) para un album de 15 canciones. Mejor hubiese sido escoger las 2 mejores y dejar todo en doce tracks.