Crítica: World on Fire – Slash (featuring Myles Kennedy & The Conspirators)

World-on-Fire

Desde su abrupta renuncia a Guns n’ Roses en 1996, Slash editó 4 discos en solitario y otros 2 más con el fenecido quinteto Velvet Revolver. Dieciocho años y cinco vocalistas después – pasaron en fila india Axl Rose, Eric Dover, Rod Jackson, Scott Weiland y Myles Kennedy- llega World on Fire (2014). Ciertamente, muchas cosas cambiaron desde los años de farra y abuso de sustancias de la era Gunner. Slash es ahora un conocedor consumado del negocio de la música; es el jefe de su propia compañía discográfica (Dik Hayd Records), tiene voto en el manejo del dinero de la misma, escoge al productor de los discos, selecciona estudios, elige formas de grabación y es, finalmente, el compositor musical de todas las canciones. Si el rock n’ roll está cimentado en héroes, Slash se ha convertido hace rato en uno de ellos.

World on Fire es una avalancha de riffs gigantes combinados con solos de guitarra marca de la casa; algunos adictivos como el de Automatic Overdrive con su finger picking acelerado que recuerda los picos de Appetite for Destruction, la perfecta simbiosis de técnica y melodía de Shadow Life o el virtuosismo brutal de Beneath The Savage Sun. El axeman concibió las canciones a partir de riffs y melodías que tras ser estructuradas en su forma esencial pasaron por el filtro de la banda The Conspirators, compuesta por Todd Kerns (bajo) y Brent Fitz (batería). El vocalista Myles Kennedy se sumó recién en la parte final del proceso para escribir las letras y aportar los arreglos de las melodías vocales. Justamente ahí está el handicap de World on Fire. Es más un disco de guitarras que un disco de canciones. Cuando lo escuchas varias veces te quedas con el feel del sonido característico de Slash -el cerebro creativo dominante- pero no con las composiciones como entidades musicales. Tal es el caso, por ejemplo, del primer single (World on Fire) que me trae a la mente el tema You are a Lie -primer surco de Apocalyptic Love-, no tanto por su parecido sonoro sino más bien por ser ambas canciones sin mayor brillo u originalidad.

No obstante, el disco tiene buenos momentos y la impresionante voz de 4 octavas de Myles Kennedy hace blend con el hacha de las seis cuerdas en Too Far Gone -pintaba mejor para primer single-, Bent to Fly, Iris of the Storm y Battleground. El disco suma 17 canciones en total y esta extensión también repercute en el resultado a veces dispar entre los surcos. Si eres un amante de las guitarras -ya sea que tengas 12 o 55 años- sal corriendo en busca de este disco; si eres un melómano empedernido en busca de canciones de rock memorables mejor busca en otro lado.

Paco

Vagabundos del Oeste I

¿Qué significa ser una banda de rock influyente?

¿Motivar la aparición de una avalancha de grupos que copian tu sonido y tu apariencia? ¿Motivar a cientos de adolescentes a formar bandas de rock poco antes de que ingresen a la Universidad a estudiar derecho o medicina? ¿Imprimir el logo de tu grupo en camisetas de manga corta? ¿Ilustrar la portada de la Rolling Stone gringa o de la New Musical Express británica?

Hubo una vez una banda de Hard Rock que vivió poco o casi nada de lo arriba mencionado y, sin embargo, pudo influir decisivamente en el legado musical de los grupos de rock, hard rock y heavy metal más importantes del mundo. Ésa banda en cuestión nació en Irlanda y se llamó Thin Lizzy (algo asi como “Lizzy, La Flaca”).

Es de mi personal interés escribir y rescatar los aspectos más relevantes sobre esta genial agrupación que, lamentablemente, es todavía desconocida por muchos; por tal motivo, realizaré una serie de posts seriados sobre la vida, obra y excesos del grupo liderado por el bajista y cantante Phil Lynott a lo largo de las semanas y los meses futuros.

En este primer post, les contaré 3 pequeñas historias que se encadenan con el legado e influencia que Thin Lizzy ha ejercido en el rock n roll mundial.

Letras Color Rosa

New York, 1988.- Las cámaras de la cadena MTV celebran la temporada de verano en el popular club The Ritz. Al interior, cientos de jóvenes enfundados en pantalones jean y casacas de cuero asisten embriagados a un nuevo concierto de rock. Cuando el show empieza Guns N Roses se encuentra exactamente a 1 hora de convertirse en la banda de rock n roll más popular de Los Estados Unidos. Durante la interpretación del tema Nightrain, Axl Rose aparece sobre el escenario luciendo un polo cuyo estampado, en letras color rosa, dice Thin Lizzy.

Los Chicos Volvieron Al Barrio

Moscú, 1989.- En las tiendas de música no es fácil encontrar discos de rock, apenas logras encontrar discos de vinilo de 45” de Elvis Presley. Rige el gobierno comunista y Mikhail Gorbachev es el primer ministro del país más poderoso del mundo. No obstante, el Estadio Olímpico Luzhniki ha sido elegido para acoger el primer (y último) Festival de Rock en la historia de La Unión Soviética. En el pináculo del Hard Rock, Bon Jovi, Motley Crue, Ozzy Osbourne, Scorpions, Cinderella y Skid Row tocan ante más de 100,000.00 jóvenes soviéticos en un evento transmitido en directo por la cadena MTV a toda Norteamérica.

Tras el éxito del festival, las bandas participantes graban un álbum compilatorio titulado “Stairway to Heaven, Highway to Hell”. En él, cada grupo graba una canción perteneciente a un músico fallecido por el abuso a las drogas. Bon Jovi, por entonces la banda más grande del mundo, selecciona un tema de Thin Lizzy: The Boys Are Back In Town.

Whiskey y Resaca

New York, 1998.- Agotados creativamente tras la edición de dos discos que resultaron tan exitosos en ventas como polarizantes entre sus fanáticos, James Hetfield y Lars Ulrich intentan recuperar las ganas de tocar rock agresivo y emprenden la grabación de un disco de covers que, de alguna manera, revisitaba su clásico bootleg de 1987, Garage Days Re-Revisited.

“Nunca fuimos tan instintivos y espontáneos al grabar en estudio” fueron las palabras del locuaz Lars Ulrich. Y tenía razón. Garage Inc. rindió tributo a músicos tan distantes entre sí como Nick Cave, Mercyful Fate, The Misfits y Bob Seger, e  incluyó sesiones fotográficas dignas de la mejor boy-band de la época (el grupo se arriesgó a posar con disfraces, teatralizando escenas y mostrando su faceta más humorística).

El segundo single del disco, Whiskey In The Jar, es un tema tradicional de folk irlandés que Thin Lizzy popularizó en los charts Británicos en 1972.