Efecto de Sonido

El estudio de grabación es una puerta abierta hacia la creatividad, la experimentación y la evolución sonora. Gente como los Beatles, Roxy Music, Pink Floyd, Radiohead y un larguísimo etcétera nos lo recuerdan cada vez que presionamos Play.

Muchas de las historias de grabación incluyen detalles divertidos, recursos de producción impensados, ideas ingeniosas; técnicas utilizadas por músicos, ingenieros y productores que entendían y se divertían con el sonido.

Ganchos para el Cabello

El sonido etéreo de las teclas de piano de You Still Believe in Me se logró gracias a la genial tozudez de Brian Wilson, quien no dudó en experimentar con ganchos de metal y clips en busca del sonido mágico que ansiaba para uno de los cortes de esa obra maestra llamada Pet Sounds.

Tony Asher, co-letrista del disco- recuerda, “ Yo punteaba las cuerdas desde el interior de la caja del piano al mismo tiempo que Brian tocaba las notas. La idea era que ambos tocáramos las notas al mismo tiempo, solo así obteníamos un sonido diferente. Rasgaba las cuerdas con clips para papel y con varios tipos de ganchos para sujetar el cabello”.

 

Azúcar Embolsada

Sweet Emotion popularizó a gran escala el uso del Talk Box guitar pero el quintento de Boston también puso énfasis en técnicas más simples. Las maracas que escuchamos a lo largo del intro y durante buena parte de la canción no son maracas, sino más bien un paquete de azúcar que Steven Tyler sacudió a perfecto compás durante toda la grabación.

 

Tenedores y Cuchillos

El solo hecho de que Judas Priest grabara British Steel en la ex casa de John Lennon –sí, la que aparece en el video de Imagine- es de por sí una cosa de locos. Por aquella época -1979-, la casa le pertenecía a Ringo Starr pero éste la había puesto en alquiler como estudio de grabación. Los Priest acudieron al llamado, se encerraron y no salieron hasta consumar su disco más renombrado, una de las joyas de la corona del Heavy Metal.

Metal Gods supuso la grabación en vivo de varios sonidos poco convencionales para recrear ambientes caóticos y futuristas; tacazos de billar, golpeas a puertas y estufas, latigazos de cuerda de guitarra, etc. Pero ninguno de ellos comparable al zarandeo de la bandeja de cubiertos de la cocina de Ringo. Rob Halford sacudió 12 veces una caja llena de tenedores y cuchillos para darle el toque final al track n2.

 

Micrófono a la Parilla

La grabación del disco Follow The Leader de Korn fue un reto para el productor Toby Wright. “Fue un proyecto experimental complejo desde el punto de vista sonoro”, recuerda Wright. “La banda quería obtener sonidos que no hubieran sido utilizados nunca antes”.

Una forma de conseguir un sonido de guitarra novedoso se logró pegando con cinta un micrófono al interior de una parrilla de carne, además también se colocó un amplificador en miniatura.

PACO

Crítica: Music From Another Dimension – Aerosmith (2012)

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A finales de 2012 Aerosmith finalmente pudo editar material original. ¿Vale la pena seguirles la pista tras este nuevo esfuerzo? Pues yo creo que sí.

Ha pasado poco más de 36 años desde la publicación de “Rocks” (1976), el álbum que le dió a la banda de Boston la categoría de ícono en la historia del hard rock Americano. Los musicólogos y fanáticos más recalcitrantes consideran esta placa junto a “Toys in the Attic” (1975) como lo mejor que pudo componer la pandilla liderada por Steven Tyler y Joe Perry. No sólo eso, para los fans más antiguos, álbums multimillonarios como “Pump” (1989) o “Get A Grip” (1993) son horrendos y, además, representan una traición al sonido original y las raíces blueseras de la agrupación.

No creo que Music From Another Dimension le guste necesariamente a todos los fanáticos antiguos, pero tampoco creo que emocione a los fanáticos de los mega-hits noventeros tipo Amazing – Crying – Crazy. Este album posee un balance entre las diferentes etapas de la agrupación y aparecen composiciones que rastrean su sonido más clásico y setentero, asi como la influencia melódica que patentaron en la década de los 80’s. Todo bajo una producción moderna y limpia a cargo de un viejo amigo de la familia: Jack Douglas. Aparecen pues canciones como “Oh Yeah” o “Out Go The Lights” que nos mandan directo a 1976, pero también baladas como “Tell Me” o “Can’t Stop Loving You” que sacan provecho a melodías pegajosas y grandes coros. Otro punto a resaltar es la acertada presencia de Joe Perry como vocalista principal en dos canciones: “Something” y “Freedom Fighter”. Su voz rasposa y medio apagada les da una atmósfera callejera real y, de paso, nos da un respiro de la chillona voz de Tyler.

Es cierto, hay demasiadas baladas (5) para un album de 15 canciones. Mejor hubiese sido escoger las 2 mejores y dejar todo en doce tracks.