Descarga: Joe Bonamassa

C.C. Scencia – Lima 06.08.13

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© Paco Chuquiure

“Reunir a doscientas cincuenta personas un martes por la noche, créeme, es algo difícil.” Joe Bonamassa comentando las primeras giras de su carrera musical.

Hoy es Martes por la noche. Las calles aledañas al Centro de Convenciones Scencia estan vacías. Apenas unos pocos revendedores de entradas husmean la zona en busca de compradores inexistentes. Mientras resuelvo los detalles de mi acreditación al concierto del guitarrista Americano de blues rock, Joe Bonamassa, no dejo de pensar en la posible cancelación del evento debido a la baja asistencia de público. Felizmente, esta vez me equivoqué.

Joe apareció sobre el escenario a las 9 de la noche. Su atuendo era simple: jeans, saco color negro, polo negro y lentes oscuros. Bonamassa no cree en todo ese rollo de la imagen de “rockstar”; él es, en escencia, un músico y para demostrarlo sólo necesita su guitarra Gibson Les Paul y su voz. El recital arrancó con Dust Bowl, un tema de corte clásico que de entrada nos dejó en claro el por qué es considerado el mejor guitarrista de blues de su generación. Tras esto no hubo lugar para saludos o frases de bienvenida al público, la banda encandenó la segunda canción de un golpe y nos sacudió con el primer bombazo de la noche: Slow Train, un track que resume perfectamente el estilo de Joe Bonamassa al combinar blues rock sucio y melódico, duro en su interpretación y cargado de lirismo en los solos de guitarra.

© Paco Chuquiure

© Paco Chuquiure

“Son un público pequeño pero muy cálido. Muchas gracias por su presencia esta noche” fueron sus primeras palabras. Al frente tenía apenas a 230 personas, entre puñados de adolescentes y muchas parejas de adultos. El set prosiguió con Whos’s Been Talkin? (cover de Howlin’ Wolf), Driving Towards The Daylight y Song of Yesterday, esta última perteneciente al supergrupo Black Country Communion, banda que fundó junto a Glenn Hughes (Deep Purple), Derek Sherinian (Dream Theater) y Jason Bonham (Bonham, Led Zeppelin).

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© Paco Chuquiure

A esta altura de la noche la audiencia ya se encontraba totalmente rendida ante el músico nacido en New Hartford, New York. Y es que su segunda arma es la voz. Emotiva, cálida y melodiosa, su registro vocal es muy diferente al de otros intérpretes blancos de blues como Eric Clapton o Stevie Ray Vaughn.

Los acertados tributos a Jeff Beck (Spanish Boots) y Gary Moore (Midnight Blues) mantuvieron al público al borde del éxtasis antes de enfrentarlos cara a cara con el encore final de la noche: Las brutales Sloe Gin y The Ballad of John Henry; la primera, un grito sobre la soledad (cover de Tim Curry) y, la segunda, un temazo original en el que se lució con la slide guitar. Mucho ojo, Bonamassa no sobretoca la guitarra; por el contrario, utiliza las notas adecuadas e intenta contribuir a la canción en su conjunto pero, a diferencia de otros guitarristas de blues, esta apuesta personal no impide que se luzca en cada uno de sus intros, solos, partes de color (color guitar) o endings.

De lejos, uno de los mejores conciertos que he presenciado en los últimos años.

* Tras su show en nuestra capital, Joe Bonamassa se ha presentado en Chile (Teatro La Cúpula) y Argentina (Estadio Luna Park) con gran suceso. ¿Cómo es posible que un músico de su categoría apenas pueda juntar a poco más de 200 personas en Lima? Una verguenza que, lamentablemente, no me sorprende. El guitarrista amenaza con volver a nuestro país el próximo año. Veremos qué pasa entonces.

El Hijo Bastardo de Elvis

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Pocas bandas logran combinar el Heavy Metal con otros sub-géneros y ser exitosos (tanto para la crítica especializada como para el gran público). El Metal es un sub-género amplio pero también excluyente y sus fanáticos suelen rechazar todo aquello no sea considerado puro o “really heavy metal”. Curiosamente, la banda que inventó este estilo musical, Black Sabbath, siempre evidenció sus influencias provenientes del blues y el jazz.

Danzing (1987-2013) representa la mezcla más original de rock n roll, heavy metal y blues de la escena norteamericana de los 90’s. Su líder, Glenn Danzing, también fundador de la banda de horror-punk The Misfits, es una reencarnación vocal de Elvis Presley, pero un Elvis oscuro, maligno y enfurecido. Apoyado en su voz de barítono, logró darle a su agrupación un sonido sombrío y agresivo, y la catapultó como la revelación de su época.

Thrall-Demonsweatlive (1993) es el registro sonoro de la mejor época de la formación original de la banda que, por entonces, estaba conformada, además del propio Danzig, por John Christ (guitarra), Eerie Von (bajo) y Chuck Biscuits (batería). El disco está divido en dos secciones: La primera, conformada por tres canciones originales de estudio mientras que, la segunda, está integrada por cuatro temas en directo tomados de un show en el Irvine Meadows Amphitheater de California en 1992. En esta placa cada uno de los temas es un trallazo: La fuerza minimal de “It’s Coming Down” antecede a la cadencia heavy Groove de “The Violet Fire”, mientras que la cuota de calma y melodía vocal desgarrada la pone la estupenda “Sistinas” antes de culminar con las heavies “Mother” y “Am I Demon”.

Editado hace exactamente 20 años, Thrall-Demonsweatlive continúa sonando moderno, agresivo y vital; como una bocanada de aire fresco en medio del panorama metalero actual.

Mejores Temas: Todos!

Crítica: Music From Another Dimension – Aerosmith (2012)

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A finales de 2012 Aerosmith finalmente pudo editar material original. ¿Vale la pena seguirles la pista tras este nuevo esfuerzo? Pues yo creo que sí.

Ha pasado poco más de 36 años desde la publicación de “Rocks” (1976), el álbum que le dió a la banda de Boston la categoría de ícono en la historia del hard rock Americano. Los musicólogos y fanáticos más recalcitrantes consideran esta placa junto a “Toys in the Attic” (1975) como lo mejor que pudo componer la pandilla liderada por Steven Tyler y Joe Perry. No sólo eso, para los fans más antiguos, álbums multimillonarios como “Pump” (1989) o “Get A Grip” (1993) son horrendos y, además, representan una traición al sonido original y las raíces blueseras de la agrupación.

No creo que Music From Another Dimension le guste necesariamente a todos los fanáticos antiguos, pero tampoco creo que emocione a los fanáticos de los mega-hits noventeros tipo Amazing – Crying – Crazy. Este album posee un balance entre las diferentes etapas de la agrupación y aparecen composiciones que rastrean su sonido más clásico y setentero, asi como la influencia melódica que patentaron en la década de los 80’s. Todo bajo una producción moderna y limpia a cargo de un viejo amigo de la familia: Jack Douglas. Aparecen pues canciones como “Oh Yeah” o “Out Go The Lights” que nos mandan directo a 1976, pero también baladas como “Tell Me” o “Can’t Stop Loving You” que sacan provecho a melodías pegajosas y grandes coros. Otro punto a resaltar es la acertada presencia de Joe Perry como vocalista principal en dos canciones: “Something” y “Freedom Fighter”. Su voz rasposa y medio apagada les da una atmósfera callejera real y, de paso, nos da un respiro de la chillona voz de Tyler.

Es cierto, hay demasiadas baladas (5) para un album de 15 canciones. Mejor hubiese sido escoger las 2 mejores y dejar todo en doce tracks.