¿Quién diablos es Brad Wilk?

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El retorno de la formación original de Black Sabbath es la noticia del año. Y es que tuvieron que pasar casi 35 años, desde la salida del disco Never Say Die! – 1978, para que Ozzy Osbourne (voz), Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería) se volvieran a juntar en los estudios de grabación. No obstante, la edición de su flamante nuevo álbum, titulado “13” (Thirteen), trae de paso una sorpresa para la rabiosa fanaticada metalera: Bill Ward, baterista y miembro co-fundador de la agrupación de Birmingham, se abstuvo de participar tanto de la grabación como de la gira mundial de promoción del disco. ¿Regreso a medias?

Se barajaron varios nombres para ocupar el asiento de Ward, entre ellos incluso se voceó a Ginger Baker (Cream); finalmente, se optó por un nombre igual de inesperado: Brad Wilk, baterista fundador de la banda californiana Rage Against The Machine. La noticia tomó por sorpresa a fans y músicos que se preguntaban por igual ¿Por qué a él? La controversia generada tuvo eco en Mike Portnoy (ex batero de Dream Theater) quien, tras escuchar “13”, escribió lo siguiente en su cuenta de twitter:

“Brad Wilk suena genial en el nuevo disco de Black Sabbath, pero no dejo de pensar que si no se podía contar con Bill Ward, pues se debió escoger a Vinny Appice*.”

Pero el tantas veces mentado Wilk es mucho más que solo una máquina percusiva de hip-hop metalero. Brad Wilk fue el típico chico que creció en un hogar con pocos referentes musicales en la familia. El típico chico a quien sus padres le niegan una batería de regalo. Hijo de un joyero en bancarrota, pasó su infancia y adolescencia escuchando rock, punk y funk. “Tenía por costumbre dormir con discos de James Brown sonando toda la noche.” Cuenta Wilk. Sin embargo, el momento que marcó su destino de manera definitiva fue el día que vió a John Bonham en la película “The Song Remains The Same” (Warner Bros. 1976). Aquella vez alucinó. “Bonham me encanta porque no luce como suena. Es decir, cuando le ves tocar, físicamente no transmite todo el ritmo y el swing que realmente tiene. En los discos de Zeppelin me deja completamente boquiabierto.” Otros bateristas que le influyeron de igual forma fueron Elvin Jones (John Coltrane, The Elvin Jones Jazz Machine), Keith Moon (The Who), Mitch Mitchell (Jimmy Hendrix), y Split Sticks (Fear).

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Su primera batería (Grestch) la pagó en partes cuando aún estaba en la escuela secundaria. “Tuve que pagar alrededor de 6 meses antes de tenerla en mi poder. No tienes idea, solía ir a verla a la tienda de música todas las semanas. Estaba muy ansioso y emocionado. Recuerdo que cuando finalmente me la entregaron pude valorar el esfuerzo que realicé por ella.” Asevera el sticksman.

En 1991, colocó un aviso en el que decía que buscaba formar una banda que pudiese explorar diversos estilos musicales, con el objetivo de crear un tipo de música totalmente original. Con Rage Against The Machine el éxito fue casi inmediato. Su mezcla de hip-hop, hard rock, funk y heavy metal fue un trallazo, un pelotón de aniquilamiento acribillando las estaciones de radio y la MTV. “En Rage Against The Machine, musicalmente y líricamente todo giraba en torno a la política.” Exclama Wilk.

En el primer disco de Rage, Wilk reemplazó los Toms por dos cencerros (cowbells). Su idea era obtener el ritmo sólo desde la tarola, el charles y el bombo.

Tras los tambores, el estilo de Wilk se caracteriza por el énfasis que le pone al groove; la cadencia de su patrón rítmico y su herencia proveniente del funk. La particularidad de su sonido la producen los espacios (silencios) entre las notas. El juego de empujar y jalar el groove. Tal y como aprendió de Bonham. “Me encantan MC5 e Iggy Pop. Escucho a cualquier baterista que toque al límite. Para mí, hacer música significa ponerte al límite, dejarte llevar y exponerte completamente ante el público sin ningún temor.”

Los ritmos sincopados y la percusión Hip-Hop son evidentes en “Mic Check.”

Tres discos de estudio sucedieron a la ópera prima de Rage: Evil Empire – 1996, The Battle of Los Angeles – 1999 y Renegades – 2000. El rompimiento con el vocalista Zach de la Rocha se da en el año 2000 y tras esto la banda se desintegra. Tiempo después, en 2002, Wilk (junto a sus otros compañeros de RATM) se asocia a Chris Cornell (Soundgarden) y nace Audioslave, agrupación con la que gozaron de éxito comercial durante 7 años.

Lo que parió la unión entre Soundgarden y RATM.

Después de todo lo que se ha dicho (y criticado), tal vez lo mejor sea escuchar la sabia opinión del productor del nuevo disco de Sabbath, el afamado Rick Rubin, quien resume la elección de Wilk de la siguiente manera:

“Tocar los tambores en Black Sabbath es un trabajo muy difícil porque si bien hay muchos bateristas que pueden tocar Metal no los hay muchos que puedan tocar blues y jazz, y que puedan aportar ese aspecto heavy a las piezas musicales de Sabbath que devienen del jamming. Y eso es justamente lo que hace Black Sabbath.”

Escuchen el tema “God is Dead” y juzguen ustedes mismos.

* Vinny Appice es baterista y ha tocado con Black Sabbath, Heaven and Hell y Dio, entre muchas otras bandas.

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