Efecto Guitar Hero

Cuando pienso en colaboraciones musicales el primer golpe sonoro que llega a mi cabeza es la guitarra de Eric Clapton adornando las melodías de While My Guitar Gently Weeps de The Beatles. No existe una fórmula perfecta para crear una gran canción, menos aun cuando se trata de un proceso colaborativo que involucra a dos o más genios musicales. Uno puede juntar a los mejores músicos en un estudio de grabación durante varias horas y aún así nada te asegura que puedan componer una buena canción.

Claro, siempre hay excepciones, y esta vez he querido reunir un puñado de temas alucinantes que nacieron de la colaboración entre un Guitar Hero y un cantante o banda que, según cada caso, buscaba impactar ya sea con su opera prima o con un álbum de retorno a la escena musical.

Michael Jackson y Eddie Van Halen – Beat It

El mejor ejemplo de cómo un virtuoso de las seis cuerdas se puede poner al servicio de una canción Pop para mejorarla y llevarla a la estratósfera. Eddie Van Halen no cobró ni un centavo por colocar su solo en Beat It. Su colaboración fue un favor ad-honoren hecho a su amigo Quincy Jones (productor del álbum Thriller) y su nombre ni siquiera aparece en los créditos del disco.

La anécdota: Van Halen grabó dos solos para la canción. El primero de ellos (el que más le gustaba a Eddie) estaba cargado de distorsión y agresividad, tras escucharlo Quincy Jones le pidió que hiciera una segunda toma, menos pesada y más melódica. Esta última es la que aparece en el disco más vendido de la historia de la música.

*Beat It permaneció en el número 1 del Billboard por 3 semanas consecutivas en Febrero de 1983.

David Bowie y Pete Townshend – Slow burn

Esta canción aparece en el disco Heathen (2003) y es, de lejos, el mejor track del álbum. Si bien el tema no posee un solo de guitarra tradicional, el trabajo de Townshend destaca por crear la estructura melódica principal sobre la que se asienta toda la atmósfera de la canción, un relato desesperado sobre la alienación, la soledad y los pensamientos negativos de un hombre.

El intro de guitarra marca el tono y te manda directo al paredón.

* Slow burn fue el primer single de Heathen. La canción recibió una nominación al Grammy en la categoría “Mejor Interpretación Vocal de Rock”

Jon Bon Jovi y Jeff Beck – Blaze of Glory

Para su primer disco en solitario, Mr. Bon Jovi reclutó a leyendas vivientes del rock: Elton John, Little Richard, Jeff Beck y Kenny Aronoff contribuyen melodías, riffs y ritmos alucinantes, en un álbum plagado de hits que sirvió como banda sonora de la película noventera Young Guns II. Los solos de Jeff Beck inundan todo el disco pero es en Blaze of Glory donde la química con Jon Bon Jovi alcanza su máxima expresión, haciendo que el tema trascienda mucho más que la película misma.

La Anécdota: Jon Bon Jovi había pensado en Eric Clapton como posible guitarrista para el álbum. Finalmente, se decidió por Beck, pero hasta el último momento tuvo temor de que el icónico y temperamental rockero rechazara la oferta.

* En 1990, Blaze of Glory fue nominada al Oscar y al Globo de Oro como mejor canción original para una película (Young Guns II), obteniendo el segundo galardón. También llegó al número 1 del Billboard.

Lauryn Hill y Carlos Santana – To Zion

El primer y único disco solista de la ex-cantante de The Fugees, The Miseducation of Lauryn Hill (1998), es para muchos el mejor disco la década de los 90 y uno de los mejores en la historia de la música Soul. Santana colabora en el track número 4 (To Zion) y, contra todo pronóstico, no se repite así mismo con sus clásicos licks e improvisa un sonido de guitarra que tiene tanto de flamenco como de blues.

* The Miseducation of Lauryn Hill ha vendido a la fecha más de 10 millones de copias.

Black Sabbath y Brian May – When Death Calls

Tony Martin es, sin duda alguna, el cantante menos popular en la historia de Black Sabbath. Algo realmente injusto si se toma en cuenta que sólo Ozzy Osbourne lo supera en cantidad de años como cantante de la agrupación. Lo cierto es que su paso por Sabbath coincidió con la producción de discos disparejos, en un período en el que el único miembro original de la banda era Tony Iommi.

Headless Cross (1989) es algo asi como el mejor disco de Sabbath fuera de las eras de Ozzy o de Dio, y acá esta When Death Calls, un pavoneo de virtuosismo en el que tanto Iommi como el invitado, Brian May, nos confirman que hasta el día de hoy no han aparecido genios de su calibre.

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